El Madrileño. 20 de abril de 1920 (1)
La circulación por las carreteras
El Ayuntamiento de Madrid ha
solicitado del ministerio de Fomento se regule el tránsito rodado por las
carreteras y caminos vecinales, en armonía con lo acordado por dicho
Ayuntamiento en 6 de diciembre de 1918.
Nos parece excelente y digna de
aplauso la iniciativa del Municipio madrileño, si bien tememos que tarde mucho
tiempo en dictarse, la resolución ministerial que se desea y luego que se
cumpla.
Desde que D. Alfonso XIII no viaja
en automóvil, cuantos transitan por carretera hacen lo que les viene en gana, y
muchos de los accidentes que ocurren son debidos a que los carros no van por su
mano; los conductores, o van dormidos o a gran distancia de sus vehículos; los
faroles, si los llevan, van apagados; y todo este desbarajuste es posible
porque las autoridades no se ocupan de hacer cumplir lo que está mandado.
Tenemos por seguro que si D.
Leopoldo Romeo estuviese al frente del Gobierno civil, en esta provincia, al
menos, quedaba arreglado, porque es hombre que, además de ser muy inteligente,
tiene la excelente cualidad de ser activo y perseverante.
En definitiva: para conseguir que
los carros, coches y automóviles vayan por su mano y cumplan la ley de Policía
de carreteras, solamente se necesita que el gobernador recuerde y obligue su
cumplimiento a los alcaldes de cada pueblo, y principalmente a los comandantes
de la Guardia civil, y en cuarenta y ocho horas cada uno irá por donde deba, y
no como ahora, que van por donde quiere.
(1) https://bibliotecavirtualmadrid.comunidad.madrid/bvmadrid_publicacion/es/inicio/inicio.do

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