SEÑALES DE TRAFICO EN LAS CALLES DE MADRID
ORIGEN DE LA GUARDIA CIVIL DE TRAFICO
Donde podría estar el origen de la
regulación en Madrid de la circulación y el caos que reinaba en sus calles, así
como la idea de la creación de la Guardia Civil de Tráfico. La hemeroteca
vuelve a descubrir aquello que se dejo escrito y posteriormente se olvido.
La Correspondencia de España del
24 de junio de 1920 (1)
LA CIRCULACION DE VEHICULOS
Todo cuanto se relaciona con la
circulación de vehículos debe depender de la Dirección General de Seguridad por
ser función de policía que vigila y de seguridad que reprime.
Confunden lastimosamente las
gentes algunos conceptos fundamentales relacionados con las funciones
policiales, y creen que la Policía, los guardias de Seguridad y la Guardia
Civil solamente tienen la misión de prevenir y reprimir los delitos y crímenes.
Y no hay tal cosa. Su misión debe consistir en cumplir las leyes, siempre que
las leyes se refieran a la seguridad de los ciudadanos y que los actos
impedidos o castigados puedan ocasionar perjuicio a la hacienda o daño a la
vida de los ciudadanos. Tanto se atenta a la vida de los ciudadanos con un
puñal como con un automóvil; tanto cruzando un árbol en una carretera como
conduciendo sin luz una carreta; tanto envenenando como vendiendo tósigos
ilegalmente. Y así en otras muchas cosas. Por eso, es en el Extranjero función
eminentemente policiaca todo lo relacionado con la circulación y con los
fraudes alimenticios. ¿Acaso no matan el automóvil y el alimento adulterado?
Además, la circulación es hoy un problema de policía, y muchos delitos y
crímenes quedan impunes por no depender la circulación del organismo superior
policiaco. En el Extranjero se sabe día por día la situación de cada coche y de
cada conductor, pudiendo averiguar en el acto donde estuvo tal coche y tal
conductor, y si el coche fue robado o conducido por conductor distinto del
habitual. Aquí en España, reina el mas grande de los desconciertos, y por si
depende de Fomento o de Gobernador del alcalde, cada cual hace lo que le da la
gana, y nadie vigila ni nadie reprime.
*
"EL ORIGEN DE LAS MOTOS EN LA GUARDIA CIVIL"
El arreglo de las carreteras
depende de Fomento; pero la circulación por las vías públicas, como todo cuanto
se refiere al tránsito, depende de Gobernación. La dirección de los vehículos,
las luces, el régimen de circulación, no son otra cosa que medidas de salud
publica encaminadas a conservar el orden y proteger la vida de los caminantes.
Si se hace una estadística, mueren más ciudadanos al cabo del año por
atropellos que por balazos. ¿Cómo, pues, no ha de ser función policiaca
defender la vida del ciudadano contra los atropellos de los vehículos?
Para resolver el problema de la
circulación es necesario ante todo dictar una disposición muy clara y muy
corta, con penalidades severas para que cada sepa exactamente cuales son sus
deberes. Una vez dictada, será preciso establecer los cuadernos individuales de
aptitud y de filiación. Y cuando esas dos cosas estén realizadas, será preciso
establecer la “policía del campo”, policía que se puede establecer sin gastar
un solo céntimo con solo acomodar la Guardia Civil a las necesidades de los
tiempos, sustituyendo unos centenares de guardias de caballería por otros
centenares de guardias motociclistas encargados de la vigilancia de las
carreteras, ya que fue siempre función privativa de la Guardia Civil la
seguridad de los caminos y de los campos. Con lo que cuestan dos caballos se
compra una motocicleta de dos plazas y con lo que comen dos caballos se compra
siete litros de gasolina. A caballo se puede vigilar veinte o treinta
kilómetros, mal vigilados. Con motocicleta se vigilan sin gran incomodidad un
centenar. Con eso, con establecer puestos de a cuatro parejas en lugares
estratégicos de cruces de carretera y con variar algo la organización de los
peones camineros creando una categoría de capataces de vigilancia, quedaría
resuelto en horas el problema de la “policía del camino”. Antes de un mes, no
circularía un solo carro ni una sola carreta sin su documentación
correspondiente y sin sus faroles reglamentarios y muchas vidas humanas serian
salvadas de la muerte al cabo del año.
Claro es que todo no puede ser
resuelto por quien no lo estudio a conciencia. Para resolverlo hace falta
haberlo estudiado, y en España son pocos los que estudian. Por eso nos luce el
pelo que nos luce.
*
El problema de Madrid es un poco
mas complicado por la difícil y anormal estructura de las vías públicas; pero
tampoco es de imposible solución. Toda la dificultad consiste en impedir la
circulación de ida y vuelta en las calles estrechas por ser muy difícil que los
conductores aprendan cuales son las calles de ida y cuales las de vuelta, o sea
por donde se puede entrar y por donde salir. Yo he meditado muchos años acerca
de ese problema y por fin he encontrado una solución practica imposible de
admitir confusión. Consiste sencillamente en “rotular” todas las calles
estrechas con una rotulación simbólica que permita saber incluso a los
forasteros si se puede entrar o no. Esa rotulación simbólica consiste pura y
simplemente en pintar en las esquinas cuadrados rojos o blancos. El conductor
sabría, con solo ver el rojo, que no podría entrar. Otra de blancos la abriría.
Creo que esta claro; pero para más aclararlo pondré un ejemplo. La Calle de
Echegaray sirve para ir a la del Prado. La de Ventura de la Vega para venir a
la Carrera de San Jerónimo. Los conductores verían en la esquina de la Carrera
y Echegaray dos cuadrados blancos. Los dos les dirían que podían seguir por la
Carrera y entrar por la de Echegaray. En cambio, en las esquinas de Ventura de
la Vega hallarían dos cuadrados rojos que se les dirían que no podían entrar
por allí.
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| Imagen: memoriademadrid.blogspot.com |
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| Imagen: www.google.com/maps/ |
En la Calle del Prado sucedería lo contrario. Todas las esquinas de Echegaray se verían rojas entrando por allí, y las de Ventura de la Vega, blancas. He tenido la paciencia de rotular casi todo Madrid, y a ojos cerrados lo recorrería con mi sistema sin encontrar un solo coche “cruzado” en mi camino. Una calle serviría de entrada y otra de salida, alternativamente, y jamás habría congestión de tráfico. Por la noche seria encendida una bombilla roja y todo error sería imposible.
Este sistema es sencillo y cómodo,
pues lo que mas alarga las distancias es la parada forzosa. Vale mas dar un
pequeño rodeo en libertad, pudiendo avanzar, que estar parado en la línea
recta. Para las calles anchas bastara con dividirlas por medio de refugios,
dejando libres solamente los cruces de las bocacalles de ambas aceras. Así,
aunque quieran, no podrán ir por la mano contraria los conductores.
*
Es
imposible continuar por más tiempo con el actual desbarajuste. Madrid es la
capital de España y tiene derecho sus vecinos a ser dirigidos por quienes no
tengan una mentalidad lugareña que les permite presenciar impávidos la
africanización de la Corte. En Madrid no se puede circular y ya es hora de que
se circule como en los pueblos civilizados. LEOPOLDO ROMEO.
****
La Correspondencia de España, 25
de abril de 1921 (1)
COMENTANDO
El Bando que con muy sana
intención y plausible propósito ha publicado el director general de Seguridad,
no pasara de ser un Bando más. Le ha sucedido lo que le sucedería a un
arquitecto que edificase sin antes cimentar: lo edificado se vendría al suelo falto
de base de sustentación.
El problema de la circulación de
Madrid es mucho más difícil que el de las demás capitales de Europa y América,
por la razón sencilla de que em ninguna ciudad existen calles tan absurdamente
trazadas, y además sobre esas calles líneas de tranvías tan imbécilmente
establecidas. Por si eso fuese poco, todavía complican el problema las farolas
de alumbrado publico y los postes colocados en las aceras, de tal modo, que
obligan al transeúnte a dejar la acera y bajar al arroyo, sobre todo en días de
lluvias, pues no cabe un paraguas abierto entre el poste o farola y la pared.
Aun hay que añadir otros
inconvenientes, de los cuales es uno de los mayores el sistema de colocar las
paradas de vehículos, agravado ahora con los puestos de automóviles de servicio
publico y de motocicletas que, pegados a las aceras, impiden el acceso de
viandantes y de vehículos ¡El caos!
Todo lo que no sea la aplicación
de un sistema muy bien meditado será inútil. Y ese sistema, como todos los
humanos, necesita no muchos días, sino muchas semanas de estudio. Una vez
estudiado, debe ser implantado no de una vez, sino poco a poco, pues es imposible
meter en la cabeza de golpe a conductores y a peatones, toda una serie de
disposiciones necesarias para llegar al fin que todos deseamos y que a todos
interesa. El problema, mas que de velocidad, es de orden, de dirección, de
obligar a cada cual a caminar por donde le corresponda, pues el noventa por
ciento de los accidentes y de los atropellos se debe a vehículos que caminan
por donde no deben. En el extranjero marchan los vehículos a velocidad grande;
pero observan dos reglas inflexibles: la primera, detenerse al mandato de los
agentes; la segunda, no abandonar jamás su dirección. De ese modo es casi
imposible el atropello y el choque. El atropello es difícil, por saber el
transeúnte que solo puede ser atropellado, por un lado. El choque es difícil,
por saber el conductor que nunca hallara un vehículo que venga en dirección
contraria. El transeúnte vigila la derecha o la izquierda, según camina, y
siempre sabe que el centro de la calle es un refugio sagrado. Instintivamente
cruza media calle mirando a la derecha y la otra media mirando ala izquierda.
Aquí, eso es imposible, pues a veces esta el peligro por los cuatro lados, y el
transeúnte que cree existe el peligro de frente es atropellado por la espalda.
En todo el Mundo se prohíbe a los
coches ir despacio. Tan cierto es eso, que los coches vacíos deben regresar a
sus paradas al trote largo. La razón es sencilla: cada coche parado o marchando
lentamente es un tapón, y por lo tanto produce una congestión de tráfico.
Suponed una hilera de mil coches, y si todos andan no hay congestión; pero en
cuanto se pare uno, quedan parados los mil.
¿Cómo, pues, va a producir buenos
resultados un Bando que obliga a ir al paso? Si ese Bando se cumple, será
preciso renunciar a ir en coche y a pue. En coche, por no llegar nunca. A pie,
por ser imposible atravesar por entre las largas filas de coches que quedaran
inmovilizadas. Cuando hayan leído ese Bando quienes conocen como se vive y como
se circula en todas las ciudades del Mundo civilizado… ¡cómo se habrán reído!
Los coches no son para pasear, para ir al paso. Son instrumentos de trabajo,
para ganar tiempo, para acortar distancias, para intensificar la vida. Condenar
a los coches a ir al paso en cada cruce- en Madrid todo es cruce- equivale a
congestionar todo el tráfico. ¿Qué sucederá en las calles de embudo, anchas en
las entradas y estrechas en su mitad, como son casi todas las de Madrid? Pues
sucederá que en cuanto se detenga un vehículo, quedar la calle como cuando se
inmoviliza un tranvía; sin circulación. ¿Acaso no lo hemos visto ya?
No se canse el director de
seguridad en publicar bandos que son imposibles de cumplir, mientras no se
organice de un modo sistemático la circulación. Esos problemas no se resuelven
con un Ordeno y Mando desde un despacho oficial, y es preciso resolverlo “en la
calle”, estudiándoles uno a uno, pasando horas y horas sobre el Plano de
Madrid, para resolver las mil incidencias que ofrece la topografía de la Corte,
pues cada calle tiene su problema, y son tan distintos, que es imposible
aplicar la misma norma a Recoletos que a la Calle de Alcalá. Aun en la misma
calle, en la de Alcalá, por ejemplo, no es el mismo problema el del trozo
comprendido entre la Calle de Sevilla y la Cibeles que el del trozo comprendido
entre la Puerta del Sol y la Calle de Sevilla.
El Sr. Millán de Priego hará bien¡”n
no’precipitarse. Tiene talento, buena voluntad, amor al trabajo, deseos de
servir al interés público, y no debe escuchar a quienes le inviten a ir muy
aprisa, pues su éxito dependerá más de la reflexión que de la impulsión. Su
designación sido un acierto, y seria deplorable que por querer ir muy aprisa
malograse una gestión en la que confiamos cuantos apetecemos el bien de nuestra
patria y la europeización de Madrid. Mañana, Dios mediante, me permitiré
exponer algunas observaciones encaminadas a sugerir algunas ideas que acaso
puedan servir para algo practico.
JUAN DE ARAGON
La Correspondencia de España, 7 de
mayo de 1921 (1)
LA CIRCULACION
CARTA
ABIERTA. Para el Conde de Bugallal
Mi querido amigo: Cada día es
mayor la dificultad para poder circular rápidamente por Madrid, lo mismo por la
mañana que por la tarde y por la noche. Desde hace muchos años sostengo en este
periódico que es un problema que se resuelve en un par de semanas sin producir
complicaciones, y como no es cosa de que continuemos años y años sin poder
circular, le ruego que, a semejanza de lo hecho en Nueva York y Paris, ciudades
en las cuales se estableció con general aplauso el sistema propuesto por un
simple ciudadano, establezca usted en Madrid el mio después de ensayarlo.
Para ello necesito solamente que
usted me autorice para ensayarlo, concediéndome durante quince días- no
necesito más – una delegación de Real Orden. En ese plazo me comprometo a dejar
regulada la circulación en el centro de Madrid sin que jamás pueda quedar
interrumpida, ni se ocasionen molestias al vecindario, ganando, en cambio, no
poco los transeúntes, los conductores y los comerciantes. En mi ofrecimiento va
incluido el arreglo de los servivios de salida y entrada de teatros. Si da buen
resultado, podría hacerse el de todo Madrid. Aun cuando le pido quince días, no
creo que necesitaré más de una semana.
Su
buen amigo. LEOPOLDO ROMEO
La Correspondencia de España, 10
de mayo de 1921 (1)
LA CIRCULACION
RESPUESTA DEL MINISTRO
Sr. D. Leopoldo- Mi querido amigo:
Contesto a su carta abierta publica en LA CORRESPONDENCIA, reconociendo la
existencia del mal que usted señala y no dudando que usted habrá ideado con
acierto la forma eficaz de remediarlo; pero no veo medio en las leyes de
transferir a quien no se halle revestido de autoridad, facultades que la ley
atribuye especialmente a funcionarios u organismos especiales. Solo veo un
medio de poder resolver con acierto la dificultad, y es que usted señale los
procedimientos merced a los cuales entiende que se lograría facilitar la
circulación y que las autoridades los acepten y ejecuten.
Suyo afectísimo amigo
s.s.q.e.s.m., G Bugallal. 9 mayo 921.
https://prensahistorica.mcu.es/es/inicio/inicio.do
Al
igual que ocurrió con los paradores nacionales, le paso lo mismo con la
regulación del trafico en Madrid, ya que en la noticia extraída de la revista
España Automóvil y Aeronáutica del segundo trimestre de abril de 1926, el ingeniero
D. Joaquín Moroel estudio y propuso al Ayuntamiento de Madrid, un sistema de
señalamiento y de ordenación del tráfico. Su regulación la consiguió con la implantación
de semáforos, pero Leopoldo Romeo propuso con anterioridad otra manera de
regular el tráfico.
(1) https://prensahistorica.mcu.es/es/inicio/inicio.do
Imagenes:
- https://memoriademadrid.blogspot.com/2018/11/el-primer-o-mas-bien-los-seis-primeros.html
- https://www.google.com/maps/@40.4195538,-3.6971257,3a,75y,177.69h,90.67t/data=!3m7!1e1!3m5!1sxExgVRUhfF8mTjio_Ba5_w!2e0!6shttps:%2F%2Fstreetviewpixels-pa.googleapis.com%2Fv1%2Fthumbnail%3Fpanoid%3DxExgVRUhfF8mTjio_Ba5_w%26cb_client%3Dmaps_sv.share%26w%3D900%26h%3D600%26yaw%3D177.68681538556237%26pitch%3D-0.6748207604232022%26thumbfov%3D90!7i16384!8i8192?coh=205410&entry=ttu
- https://x.com/guardiacivil/status/1019567464097517570



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