miércoles, 4 de diciembre de 2024

A104 LA CIRCULACION EN MADRID Y LA GUARDIA CIVIL

 SEÑALES DE TRAFICO EN LAS CALLES DE MADRID

ORIGEN DE LA GUARDIA CIVIL DE TRAFICO

Donde podría estar el origen de la regulación en Madrid de la circulación y el caos que reinaba en sus calles, así como la idea de la creación de la Guardia Civil de Tráfico. La hemeroteca vuelve a descubrir aquello que se dejo escrito y posteriormente se olvido.

La Correspondencia de España del 24 de junio de 1920 (1)

LA CIRCULACION DE VEHICULOS

Todo cuanto se relaciona con la circulación de vehículos debe depender de la Dirección General de Seguridad por ser función de policía que vigila y de seguridad que reprime.

Confunden lastimosamente las gentes algunos conceptos fundamentales relacionados con las funciones policiales, y creen que la Policía, los guardias de Seguridad y la Guardia Civil solamente tienen la misión de prevenir y reprimir los delitos y crímenes. Y no hay tal cosa. Su misión debe consistir en cumplir las leyes, siempre que las leyes se refieran a la seguridad de los ciudadanos y que los actos impedidos o castigados puedan ocasionar perjuicio a la hacienda o daño a la vida de los ciudadanos. Tanto se atenta a la vida de los ciudadanos con un puñal como con un automóvil; tanto cruzando un árbol en una carretera como conduciendo sin luz una carreta; tanto envenenando como vendiendo tósigos ilegalmente. Y así en otras muchas cosas. Por eso, es en el Extranjero función eminentemente policiaca todo lo relacionado con la circulación y con los fraudes alimenticios. ¿Acaso no matan el automóvil y el alimento adulterado? Además, la circulación es hoy un problema de policía, y muchos delitos y crímenes quedan impunes por no depender la circulación del organismo superior policiaco. En el Extranjero se sabe día por día la situación de cada coche y de cada conductor, pudiendo averiguar en el acto donde estuvo tal coche y tal conductor, y si el coche fue robado o conducido por conductor distinto del habitual. Aquí en España, reina el mas grande de los desconciertos, y por si depende de Fomento o de Gobernador del alcalde, cada cual hace lo que le da la gana, y nadie vigila ni nadie reprime.

*

"EL ORIGEN DE LAS MOTOS EN  LA GUARDIA CIVIL"

El arreglo de las carreteras depende de Fomento; pero la circulación por las vías públicas, como todo cuanto se refiere al tránsito, depende de Gobernación. La dirección de los vehículos, las luces, el régimen de circulación, no son otra cosa que medidas de salud publica encaminadas a conservar el orden y proteger la vida de los caminantes. Si se hace una estadística, mueren más ciudadanos al cabo del año por atropellos que por balazos. ¿Cómo, pues, no ha de ser función policiaca defender la vida del ciudadano contra los atropellos de los vehículos?

Para resolver el problema de la circulación es necesario ante todo dictar una disposición muy clara y muy corta, con penalidades severas para que cada sepa exactamente cuales son sus deberes. Una vez dictada, será preciso establecer los cuadernos individuales de aptitud y de filiación. Y cuando esas dos cosas estén realizadas, será preciso establecer la “policía del campo”, policía que se puede establecer sin gastar un solo céntimo con solo acomodar la Guardia Civil a las necesidades de los tiempos, sustituyendo unos centenares de guardias de caballería por otros centenares de guardias motociclistas encargados de la vigilancia de las carreteras, ya que fue siempre función privativa de la Guardia Civil la seguridad de los caminos y de los campos. Con lo que cuestan dos caballos se compra una motocicleta de dos plazas y con lo que comen dos caballos se compra siete litros de gasolina. A caballo se puede vigilar veinte o treinta kilómetros, mal vigilados. Con motocicleta se vigilan sin gran incomodidad un centenar. Con eso, con establecer puestos de a cuatro parejas en lugares estratégicos de cruces de carretera y con variar algo la organización de los peones camineros creando una categoría de capataces de vigilancia, quedaría resuelto en horas el problema de la “policía del camino”. Antes de un mes, no circularía un solo carro ni una sola carreta sin su documentación correspondiente y sin sus faroles reglamentarios y muchas vidas humanas serian salvadas de la muerte al cabo del año.

Claro es que todo no puede ser resuelto por quien no lo estudio a conciencia. Para resolverlo hace falta haberlo estudiado, y en España son pocos los que estudian. Por eso nos luce el pelo que nos luce.



*

El problema de Madrid es un poco mas complicado por la difícil y anormal estructura de las vías públicas; pero tampoco es de imposible solución. Toda la dificultad consiste en impedir la circulación de ida y vuelta en las calles estrechas por ser muy difícil que los conductores aprendan cuales son las calles de ida y cuales las de vuelta, o sea por donde se puede entrar y por donde salir. Yo he meditado muchos años acerca de ese problema y por fin he encontrado una solución practica imposible de admitir confusión. Consiste sencillamente en “rotular” todas las calles estrechas con una rotulación simbólica que permita saber incluso a los forasteros si se puede entrar o no. Esa rotulación simbólica consiste pura y simplemente en pintar en las esquinas cuadrados rojos o blancos. El conductor sabría, con solo ver el rojo, que no podría entrar. Otra de blancos la abriría. Creo que esta claro; pero para más aclararlo pondré un ejemplo. La Calle de Echegaray sirve para ir a la del Prado. La de Ventura de la Vega para venir a la Carrera de San Jerónimo. Los conductores verían en la esquina de la Carrera y Echegaray dos cuadrados blancos. Los dos les dirían que podían seguir por la Carrera y entrar por la de Echegaray. En cambio, en las esquinas de Ventura de la Vega hallarían dos cuadrados rojos que se les dirían que no podían entrar por allí.

Imagen: memoriademadrid.blogspot.com




Imagen: www.google.com/maps/

En la Calle del Prado sucedería lo contrario. Todas las esquinas de Echegaray se verían rojas entrando por allí, y las de Ventura de la Vega, blancas. He tenido la paciencia de rotular casi todo Madrid, y a ojos cerrados lo recorrería con mi sistema sin encontrar un solo coche “cruzado” en mi camino. Una calle serviría de entrada y otra de salida, alternativamente, y jamás habría congestión de tráfico. Por la noche seria encendida una bombilla roja y todo error sería imposible.

Este sistema es sencillo y cómodo, pues lo que mas alarga las distancias es la parada forzosa. Vale mas dar un pequeño rodeo en libertad, pudiendo avanzar, que estar parado en la línea recta. Para las calles anchas bastara con dividirlas por medio de refugios, dejando libres solamente los cruces de las bocacalles de ambas aceras. Así, aunque quieran, no podrán ir por la mano contraria los conductores.

*

Es imposible continuar por más tiempo con el actual desbarajuste. Madrid es la capital de España y tiene derecho sus vecinos a ser dirigidos por quienes no tengan una mentalidad lugareña que les permite presenciar impávidos la africanización de la Corte. En Madrid no se puede circular y ya es hora de que se circule como en los pueblos civilizados. LEOPOLDO ROMEO.

****

La Correspondencia de España, 25 de abril de 1921 (1)

COMENTANDO

El Bando que con muy sana intención y plausible propósito ha publicado el director general de Seguridad, no pasara de ser un Bando más. Le ha sucedido lo que le sucedería a un arquitecto que edificase sin antes cimentar: lo edificado se vendría al suelo falto de base de sustentación.

El problema de la circulación de Madrid es mucho más difícil que el de las demás capitales de Europa y América, por la razón sencilla de que em ninguna ciudad existen calles tan absurdamente trazadas, y además sobre esas calles líneas de tranvías tan imbécilmente establecidas. Por si eso fuese poco, todavía complican el problema las farolas de alumbrado publico y los postes colocados en las aceras, de tal modo, que obligan al transeúnte a dejar la acera y bajar al arroyo, sobre todo en días de lluvias, pues no cabe un paraguas abierto entre el poste o farola y la pared.

Aun hay que añadir otros inconvenientes, de los cuales es uno de los mayores el sistema de colocar las paradas de vehículos, agravado ahora con los puestos de automóviles de servicio publico y de motocicletas que, pegados a las aceras, impiden el acceso de viandantes y de vehículos ¡El caos!

Todo lo que no sea la aplicación de un sistema muy bien meditado será inútil. Y ese sistema, como todos los humanos, necesita no muchos días, sino muchas semanas de estudio. Una vez estudiado, debe ser implantado no de una vez, sino poco a poco, pues es imposible meter en la cabeza de golpe a conductores y a peatones, toda una serie de disposiciones necesarias para llegar al fin que todos deseamos y que a todos interesa. El problema, mas que de velocidad, es de orden, de dirección, de obligar a cada cual a caminar por donde le corresponda, pues el noventa por ciento de los accidentes y de los atropellos se debe a vehículos que caminan por donde no deben. En el extranjero marchan los vehículos a velocidad grande; pero observan dos reglas inflexibles: la primera, detenerse al mandato de los agentes; la segunda, no abandonar jamás su dirección. De ese modo es casi imposible el atropello y el choque. El atropello es difícil, por saber el transeúnte que solo puede ser atropellado, por un lado. El choque es difícil, por saber el conductor que nunca hallara un vehículo que venga en dirección contraria. El transeúnte vigila la derecha o la izquierda, según camina, y siempre sabe que el centro de la calle es un refugio sagrado. Instintivamente cruza media calle mirando a la derecha y la otra media mirando ala izquierda. Aquí, eso es imposible, pues a veces esta el peligro por los cuatro lados, y el transeúnte que cree existe el peligro de frente es atropellado por la espalda.

En todo el Mundo se prohíbe a los coches ir despacio. Tan cierto es eso, que los coches vacíos deben regresar a sus paradas al trote largo. La razón es sencilla: cada coche parado o marchando lentamente es un tapón, y por lo tanto produce una congestión de tráfico. Suponed una hilera de mil coches, y si todos andan no hay congestión; pero en cuanto se pare uno, quedan parados los mil.

¿Cómo, pues, va a producir buenos resultados un Bando que obliga a ir al paso? Si ese Bando se cumple, será preciso renunciar a ir en coche y a pue. En coche, por no llegar nunca. A pie, por ser imposible atravesar por entre las largas filas de coches que quedaran inmovilizadas. Cuando hayan leído ese Bando quienes conocen como se vive y como se circula en todas las ciudades del Mundo civilizado… ¡cómo se habrán reído! Los coches no son para pasear, para ir al paso. Son instrumentos de trabajo, para ganar tiempo, para acortar distancias, para intensificar la vida. Condenar a los coches a ir al paso en cada cruce- en Madrid todo es cruce- equivale a congestionar todo el tráfico. ¿Qué sucederá en las calles de embudo, anchas en las entradas y estrechas en su mitad, como son casi todas las de Madrid? Pues sucederá que en cuanto se detenga un vehículo, quedar la calle como cuando se inmoviliza un tranvía; sin circulación. ¿Acaso no lo hemos visto ya?

No se canse el director de seguridad en publicar bandos que son imposibles de cumplir, mientras no se organice de un modo sistemático la circulación. Esos problemas no se resuelven con un Ordeno y Mando desde un despacho oficial, y es preciso resolverlo “en la calle”, estudiándoles uno a uno, pasando horas y horas sobre el Plano de Madrid, para resolver las mil incidencias que ofrece la topografía de la Corte, pues cada calle tiene su problema, y son tan distintos, que es imposible aplicar la misma norma a Recoletos que a la Calle de Alcalá. Aun en la misma calle, en la de Alcalá, por ejemplo, no es el mismo problema el del trozo comprendido entre la Calle de Sevilla y la Cibeles que el del trozo comprendido entre la Puerta del Sol y la Calle de Sevilla.

El Sr. Millán de Priego hará bien¡”n no’precipitarse. Tiene talento, buena voluntad, amor al trabajo, deseos de servir al interés público, y no debe escuchar a quienes le inviten a ir muy aprisa, pues su éxito dependerá más de la reflexión que de la impulsión. Su designación sido un acierto, y seria deplorable que por querer ir muy aprisa malograse una gestión en la que confiamos cuantos apetecemos el bien de nuestra patria y la europeización de Madrid. Mañana, Dios mediante, me permitiré exponer algunas observaciones encaminadas a sugerir algunas ideas que acaso puedan servir para algo practico.

JUAN DE ARAGON

La Correspondencia de España, 7 de mayo de 1921 (1)

LA CIRCULACION

CARTA ABIERTA. Para el Conde de Bugallal

Mi querido amigo: Cada día es mayor la dificultad para poder circular rápidamente por Madrid, lo mismo por la mañana que por la tarde y por la noche. Desde hace muchos años sostengo en este periódico que es un problema que se resuelve en un par de semanas sin producir complicaciones, y como no es cosa de que continuemos años y años sin poder circular, le ruego que, a semejanza de lo hecho en Nueva York y Paris, ciudades en las cuales se estableció con general aplauso el sistema propuesto por un simple ciudadano, establezca usted en Madrid el mio después de ensayarlo.

Para ello necesito solamente que usted me autorice para ensayarlo, concediéndome durante quince días- no necesito más – una delegación de Real Orden. En ese plazo me comprometo a dejar regulada la circulación en el centro de Madrid sin que jamás pueda quedar interrumpida, ni se ocasionen molestias al vecindario, ganando, en cambio, no poco los transeúntes, los conductores y los comerciantes. En mi ofrecimiento va incluido el arreglo de los servivios de salida y entrada de teatros. Si da buen resultado, podría hacerse el de todo Madrid. Aun cuando le pido quince días, no creo que necesitaré más de una semana.

Su buen amigo. LEOPOLDO ROMEO

La Correspondencia de España, 10 de mayo de 1921 (1)

LA CIRCULACION

RESPUESTA DEL MINISTRO

Sr. D. Leopoldo- Mi querido amigo: Contesto a su carta abierta publica en LA CORRESPONDENCIA, reconociendo la existencia del mal que usted señala y no dudando que usted habrá ideado con acierto la forma eficaz de remediarlo; pero no veo medio en las leyes de transferir a quien no se halle revestido de autoridad, facultades que la ley atribuye especialmente a funcionarios u organismos especiales. Solo veo un medio de poder resolver con acierto la dificultad, y es que usted señale los procedimientos merced a los cuales entiende que se lograría facilitar la circulación y que las autoridades los acepten y ejecuten.

Suyo afectísimo amigo s.s.q.e.s.m., G Bugallal. 9 mayo 921.


https://prensahistorica.mcu.es/es/inicio/inicio.do


Al igual que ocurrió con los paradores nacionales, le paso lo mismo con la regulación del trafico en Madrid, ya que en la noticia extraída de la revista España Automóvil y Aeronáutica del segundo trimestre de abril de 1926, el ingeniero D. Joaquín Moroel estudio y propuso al Ayuntamiento de Madrid, un sistema de señalamiento y de ordenación del tráfico. Su regulación la consiguió con la implantación de semáforos, pero Leopoldo Romeo propuso con anterioridad otra manera de regular el tráfico.

(1) https://prensahistorica.mcu.es/es/inicio/inicio.do

Imagenes: 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

027 EL CARDENAL CISNERO

  https://prensahistorica.mcu.es/es/catalogo_imagenes/grupo.do?path=5051096&posicion=1&presentacion=pagina