El entierro multitudinario de Leopoldo Romeo Sanz en Madrid (1925)

 

    El 28 de marzo de 1925 Madrid despidió a Leopoldo Romeo con un entierro multitudinario. Políticos, periodistas y cientos de ciudadanos acompañaron al que fue uno de los grandes nombres de la prensa española.

    La muerte de Leopoldo Romeo Sanz, ocurrida en marzo de 1925, causó una profunda conmoción en la prensa y en la vida pública española. Quien durante años había sido una de las figuras más destacadas del periodismo nacional recibió en Madrid un entierro multitudinario que reunió a periodistas, políticos, aristócratas y numerosos ciudadanos.

    Su despedida fue el reflejo de la enorme notoriedad que había alcanzado en vida.

Una pérdida sentida por la prensa española

    Los diarios de la época dedicaron extensos artículos necrológicos a la muerte de Romeo. Muchos de ellos coincidían en destacar su energía, su capacidad de trabajo y su influencia en el periodismo español.

    Había dirigido grandes cabeceras como La Correspondencia de España e Informaciones, además de ejercer una activa carrera política.

    Para numerosos periodistas de su tiempo, desaparecía uno de los grandes maestros de la profesión.

La casa mortuoria en la calle Serrano

    Durante todo el día previo al entierro desfilaron por la casa mortuoria, situada en la calle Serrano de Madrid, centenares de amigos, familiares y admiradores.

    La afluencia constante de visitantes mostraba el respeto y afecto que despertaba entre personas de ideologías y ámbitos muy distintos.

Un cortejo fúnebre imponente

    A las cuatro de la tarde se puso en marcha el cortejo fúnebre entre una gran multitud congregada en la calle.

    El féretro, colocado en una elegante carroza tirada por caballos, iba acompañado por coronas florales enviadas por instituciones periodísticas y numerosos allegados.

    Empleados del Casino de Madrid escoltaron la comitiva con hachas encendidas, aportando una solemnidad propia de los grandes funerales de la época.


Asistencia de destacadas personalidades

    Entre los asistentes figuraban relevantes nombres de la política y la sociedad española, como Álvaro de Figueroa y Torres, Conde de Romanones, Alejandro Lerroux, Ángel Ossorio y Gallardo y numerosas figuras del periodismo, la cultura y la aristocracia.

    También acudieron representantes de asociaciones profesionales, redacciones completas de periódicos y compañeros de distintas generaciones.

    La presencia de personalidades tan diversas evidenciaba la amplitud de relaciones que Romeo había tejido a lo largo de su vida pública.

Del centro de Madrid a la Almudena

    El duelo se despidió formalmente en la plaza de Manuel Becerra, aunque una parte considerable de los asistentes continuó hasta el Cementerio de la Almudena.

    Allí recibió sepultura quien muchos periódicos describieron como “maestro de periodistas”.

El pésame del rey Alfonso XIII

    La repercusión de su fallecimiento fue tal que Alfonso XIII hizo llegar sus condolencias a la familia, lamentando no haber tenido conocimiento a tiempo para enviar representación oficial al sepelio.

    Meses después, la viuda e hijos de Romeo fueron recibidos en audiencia real.4

Un funeral que refleja una época

    El entierro de Leopoldo Romeo Sanz permite entender el enorme peso que llegó a tener la prensa en la España de comienzos del siglo XX.

    Los directores de periódicos no eran simples empresarios o redactores: podían convertirse en figuras nacionales con influencia política, prestigio social y capacidad para movilizar a miles de personas.

    Romeo fue uno de los últimos grandes representantes de esa generación.

¿Por qué importa hoy recordar este entierro?

    Porque muestra hasta qué punto fue relevante una figura hoy casi olvidada. Resulta difícil imaginar que un periodista español contemporáneo generase una manifestación de duelo semejante.

    Su funeral fue, en cierto modo, el último titular de una vida dedicada a ocupar los primeros planos.

En resumen

    Cuando Leopoldo Romeo Sanz murió en 1925, Madrid despidió a uno de sus personajes más conocidos.

    El multitudinario entierro confirma algo que el paso del tiempo había difuminado: durante décadas, Leopoldo Romeo fue una figura central de la vida pública española.

    Hoy, casi un siglo después, aquel multitudinario entierro recuerda la enorme relevancia que tuvo Leopoldo Romeo en la España de su tiempo.

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