A tiros en Madrid: la agresión contra Leopoldo Romeo (1901)

Leopoldo Romeo: cuando el periodismo se jugaba la vida

    Entre las muchas facetas de Leopoldo Romeo Sanz —periodista, director de periódicos, diputado y gobernador civil de Madrid— existe un episodio poco conocido que ayuda a comprender el clima político y periodístico de la España de finales del siglo XIX: el atentado que sufrió cuando dirigía El Evangelio.

    La agresión ocurrió en Madrid cuando Romeo abandonaba el Congreso de los Diputados para dirigirse a la redacción de su periódico. Según las crónicas de la época, varios individuos le seguían desde hacía algún tiempo y aprovecharon el momento en que doblaba la esquina de la calle de Cedaceros para atacarle por la espalda. Uno de los agresores le golpeó violentamente con un palo mientras otro disparó a quemarropa. Romeo cayó al suelo cubierto de sangre, pero tuvo la serenidad suficiente para reaccionar, sacar una pistola Browning y responder a los atacantes mientras éstos huían.

    La gravedad de la agresión quedó reflejada en el parte médico. Presentaba una profunda herida en la región occipital y una importante hemorragia que obligó a trasladarlo de urgencia a la Casa de Socorro de Buenavista. Durante la noche sufrió fiebre alta como consecuencia de la pérdida de sangre, lo que hizo temer por su vida.

    El episodio tuvo una enorme repercusión. Numerosas personalidades acudieron a interesarse por su estado, entre ellas autoridades gubernativas, políticos y periodistas. Las muestras de solidaridad pusieron de manifiesto el prestigio que ya había alcanzado Romeo en el mundo de la prensa madrileña. Incluso los periódicos rivales condenaron unánimemente el atentado, destacando las simpatías y el respeto que despertaba el director de El Evangelio.

    Más allá del hecho policial, el atentado permite comprender la tensión que rodeaba al periodismo español de la época. Los periódicos no eran simples medios de información; constituían auténticos instrumentos de combate político. Sus directores influían en gobiernos, partidos y opinión pública. En ese contexto, la violencia contra periodistas no era un fenómeno desconocido. Romeo, que acabaría convirtiéndose en una de las figuras más influyentes de la prensa española bajo el seudónimo de «Juan de Aragón», experimentó en primera persona los riesgos asociados a la defensa pública de sus ideas.

    La trayectoria posterior de Leopoldo Romeo demuestra que aquel atentado no logró apartarlo de la vida pública. Continuó desarrollando una intensa actividad periodística y política, llegó a dirigir importantes diarios nacionales, fue diputado en varias legislaturas y desempeñó el cargo de gobernador civil de Madrid. Sin embargo, el episodio constituye un testimonio revelador de una época en la que la pluma podía resultar tan peligrosa como cualquier otra arma y en la que el ejercicio del periodismo exigía, en ocasiones, una notable dosis de valor personal.

    Visto desde la perspectiva actual, aquel ataque no sólo forma parte de la biografía de Leopoldo Romeo. También constituye una ventana privilegiada para comprender la España de la Restauración, donde la lucha por la opinión pública se desarrollaba con una intensidad que a veces trascendía las páginas de los periódicos para trasladarse a las calles de la capital.

Fuente

  • La Correspondencia de España, 21 de noviembre de 1901
  • Hemeroteca Digital – Ministerio de Cultura de España

 

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