viernes, 17 de abril de 2026

1920/082 LA SUBIDA DEL PAN

 

 

La Correspondencia de España, 17 de mayo de 1920 (1)

COMENTANDO

 

LA DEFRAUDACION EN EL PESO DEL PAN HA LLEGADO AL LIMITE DE LO INTOLERABLE

Cada día es peor la calidad del pan fabricado en Madrid. Los tahoneros apenas fabrican pan candeal sujeto a tasa y repeso, obligado, por lo tanto, al vecindario a comer pan de forma, exceptuado de tasa y de repeso. Por este procedimiento hacen lo que les da la gana, y el Ayuntamiento presencia impávido el latrocinio, sin adoptar medidas capaces de impedirlo.

No soy partidario de medidas arbitrarias y he defendido siempre la necesidad de no obligar a los comerciantes a realizar milagros vendiendo barato lo que adquieren caro. Por eso he pedido siempre la revisión de las tasas del trigo, de la  harina y del pan, por ser imposible vender a 48 pesetas los cien kilos de trigo, a 62 los cien kilos de harina y a 66 céntimos el kilogramo de pan; pero esa misma actitud mía favorable a los trigueros, a los harineros y a los tahoneros de buena fe, pidiendo la elevación de la tasa para que puedan vivir, me da autoridad sobrada para protestar contra el latrocinio realizado al amparo de una merma escandalosa en el peso, merma que eleva el precio del pan en proporciones verdaderamente fabulosas. Tan fabulosas son, que llegan a mas de un ciento por ciento, como voy a demostrar.



*

He mandado pesar los panecillos franceses, los de Viena y los llamados “Paris” que han traído hoy a casa y pesan respectivamente 68, 50 y 48 gramos. Con ese peso y a 10 céntimos panecillo resulta el pan francés a 1.50 pesetas el kilo, el de Viena a 2 pesetas y el” Paris” a 2.10 pesetas.

Es cierto que las harinas no son vendidas a las 62 pesetas del precio de tasa; pero aun suponiendo que costase a 90 pesetas, resultaría un beneficio de ciento por cien, unas clases con otras. De todas suertes, la proporción con arreglo a la tasa legal de 62 pesetas la harina y 66 pesetas el pan es de un trecientos por ciento. Y como el ministerio de Abastecimiento ha dado la harina a ese tipo legal. Resulta matemático que con 100 kilos de harina que valían 62 pesetas fabricaban 120 kilos de pan, por lo menos, cantidad de kilo que valían de un promedio de 2 pesetas la friolera de 240 pesetas, si mi Aritmética no miente. En ese caso era el beneficio de un 300 por ciento, ya que valía 62 pesetas la harina y 240 el pan fabricado. Aun suponiendo que emplease en esos casis panes harinas de calidad superior y que les resultasen a 100 pesetas, resultaría que vendrían a 240 pesetas lo que costaba 100, beneficio enorme, casi tan enorme como la enormísima paciencia del vecindario que lo soporta.

*

Pero no es eso solo y no se deben hacer así la cuenta. La cuenta hay que hacerla de otro modo. Un hombre comía antes un panecillo en cada comida. Calculemos tres al día. Gastaba 30 céntimos. Hoy necesita comer dos, por lo menos estropear dos, pues con uno no tiene bastante. Resulta, por lo tanto, que ha pagado 60 céntimos en vez de 30. Por eso, la elevación real y efectiva para el consumidor ha sido exactamente del ciento por ciento en precio, aun cuando en realidad se mayor, pues come menos. Por eso hay que decir que la elevación exacta para el bolsillo y la disminución real para el estómago han sido de ciento por ciento: ciento por ciento en precio de más y ciento por ciento de cantidad en menos. De la calidad no hablemos, pues el pan es infame y en ocasiones perjudicial para la salud, por estar mezclada la harina y ser defectuosa la cocción para aumentarle artificialmente el peso al amparo del agua no evaporada por la cocción perfecta.

Los datos expuestos son rigurosamente exactos y los pesos obtenidos en una balanza de precisión con panecillos no elegidos, sino tomados al azar de un cesto lleno de panes destinados a la venta.

*

Insisto una vez más en mi teoría siempre. ¿No será preferible modificar las tasas y variar el régimen de libertad de fabricación para las piezas de forma? Entre pagar el candeal a 75 céntimos y el de forma a 1 peseta o pagarlos a 1 y, a 2 pesetas como ahora, yo creo que no es dudosa la elección. Entonces no habrá pretexto para vender el pan falto de peso, y panecillos tendrían 100 gramos, cantidad bastante para no pasar hambre, pues con 300 gramos diarios de pan de lujo hay sobrado para vivir.

Mientras a eso se llega será preciso que el señor alcalde y el Ayuntamiento arbitren medios para impedir el latrocinio con toda urgencia, por ser incomprensible sea tolerado vender panecillos con tal peso que resulte el kilogramo de pan a más de dos pesetas. Todo en el Mundo tiene un límite, y la paciencia del vecindario también.

JUAN DE ARAGON

(1) https://prensahistorica.mcu.es/es/inicio/inicio.do

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Quién fue Leopoldo Romeo Sanz? El periodista y político olvidado de España

     Hubo un tiempo en que el nombre de Leopoldo Romeo Sanz era conocido en toda España. Fue uno de los periodistas más influyentes de su é...